En la historieta del poder todo està resuelto y previsto de antemano: el malo puede ser malo, pero solo para resaltar el poder del bueno. La balanza ètica entre el bien y el mal se transforma en la balanza amoral entre el poder y el rebelde. En el poder pesa el dinero, en el rebelde la dignidad.
En su historieta, el poder se imagina un mundo no sin contradicciones, sino con todas las contradicciones bajo control, administrables como vàlvula de escape que distiendan el rencor social que el poder provoca.
En su historieta, el poder constituye una realidad virtual donde la dignidad es initeligible y no mensurable. ¿ Como puede tener valor y peso algo que no se entiende y que no se mide? Ergo la dignidad serà, irremediablemente, derrotada por el dinero. Asì que "no problem", puede haber diginidad porque ya el dinero se encargarà de comprarla y convertirla en mercancìa que circule segùn las leyes del mercado...del poder.
Pero resulta que la historieta del poder es eso, una historieta, una historieta que desprecia La Realidad, y por tanto, una historieta mal hecha.
La dignidad sigue escapando a las leyes del mecado y empieza a tener peso y valor en el lugar que importa, es decir, en el corazòn.
Subcomandante Insurgente Marcos
martes, 22 de diciembre de 2009
Caracol III, La Garrucha, Caracol de resitencia hacia un nuevo amanecer
Vivir durante dos semanas en uno de los cinco caracoles zapatistas es una experiencia increìble. Sentir que estàs en uno de los lugares històricos del zapatismo. Desde aquì, en el mes de junio del año 2005 se lanzarìa la Sexta Declaraciòn de la Selva Lacandona, como una nueva iniciativa social donde explicaban còmo y cuales habìan sido los pasos que habìan seguido en su lucha por la autonomìa, es decir, tratar de contextualizar su discurso polìtico, explicando el porquè de sus propuestas sociales.
Ademàs, a partir de la sexta, se formò La Otra Campaña, nombre con el que se conoce a una iniciativa polìtica, independiente y partidaria de la participaciòn popular impulsada por el EZLN y el movimiento zapatista. Desde el punto de vista del EZLN, La Otra Campaña pretende escuchar al pueblo mexicano y a otros pueblos del muno, a los que estàn organizados y a los que no lo estàn, a todos aquellos que desde abajo y a la izquierda busquen cambiar el actual estado de la sociedad, siempre regidos por ciertos principios como son el anticapitalismo, la horizontalidad, la equidad... y otros màs que el propio movimiento va definiendo en su caminar.
Por una parte sientes que en cierta medida estàs formando parte de algo. De un proyecto y una propuesta alternativa que crees muy vàlida para Mèxico, y que puede ser un ejemplo para otros pueblos del mundo. Para todos en realidad. Sin embargo vivir en un caracol es complicado.
Allà apenas hay gente que viva permanentemente. Sus formas de autogobierno hacen que las Juntas cambien cada diez dìas sus miembros, para que todo el mundo pase por la toma de decisiones, para que no existan polìticos profesionales que se dediquen ùnicamente a eso. Y claro, esto ralentiza la toma de decisiones y hace imposible establecer un contacto màs profundo con la gente, al contrario que en las comunidades.
Las personas que no pertenecen a la Junta y que tambièn estàn en el caracol, son representantes de todas las comunidades que dependen de dicho caracol que realizan trabajos comunitarios y que cambian por otros miembros de su comunidad cada tres dias aproximadamente, con lo cual es todavìa màs difìcil establecer un contacto algo màs cercano.
Al final, las relaciones dentro del caracol se limitan a la familia que gestiona la cafeterìa y a los cooperantes que viven allà, promotores de salud, el mèdico (un crack el murcianico) y poco màs. Eso ha sido un poco decepcionante para mi. Esperaba poder charlar con la Junta para preguntarles sobre toma de decisiones, experiencias pasadas, la sexta etc... pero resultaron ser bastante hermèticos. Igual es qe estaba mal acostumbrado por la gente de Cruztòn.
Por lo demàs han sido unos dìas muy intensos de trabajo duro como peòn. Levantarte, comer, currar, currar y currar. Terminamos rotos pero conseguimos hacer la caseta en el tiempo estimado que era lo que queriamos.
Trabajar en las comunidades
La experiencia de observaciòn de DDHH con Frayba fue muy positiva, pero cuando conoces otras formas de ayuda o participaciòn con las comunidades... digamos que me queda la sensaciòn de que se puede aprovechar mucho màs el tiempo.
Las comunidades tienen muchas carencias, y pienso que se podria aprovechar mucho màs es tiempo de estancia de los campamentistas para realizar otras trabajos en la comunidad. Supongo que es muy difìcil coordinarlo pero brazos para trabajar como peòn, ayudando en la milpa y conocimientos como para enseñar a sumar o o reliazar talleres de algùn tipo con los niños en las comunidades que no tienen maestro, tenemos todos los que acudimos.
Como enlace o entrada para cercarte a las comunidades me parece muy positivo, pero priorizan el tema jurìdico,y lo hacen de lujo, han sido premiados por ello, y el trabajo de los voluntaros lo tienen como algo secundario. Por eso ahora quiero participar con otras asociaciones que realicen màs trabajo de campo como enlace zapatista, en punto de encuentro dela sociedad civil con los zapatistas para acercarte a las comunidades directamente a travès de los caracoles, sin pasar por Fayba.
En San Cristòbal de las Casas conocì a un grupo de gente que ha montado su propia brigada y trabaja tambièn de manera directa con los caracoles. Para que las juntas de buen gobierno acepten que trabajes directamente sin asociaciones de DDHH ya establecidas de por medio, es necesario que se decanten polìticamente de una manera màs clara. Esto paralos extranjeros no supone mucho problema. Hacemos un trabajo voluntario y en cierta medida gozamos de un estatus "privilegiado" con las autoridades. Dicho de otra manera, no conviene "tocar" al "turismo solidario". Pero los mexicanos que participan en la brigada tiene que tener muchas màs precauiciones.
De momento tenìan programados tres proyectos. EL primero de ellos era en una comunidad nueva muy pequeña, estableciada en tierra recuperada, que apenas cuenta con infraestructuras y a la que le sobran problemas con sus vecinos priistas. Han sido amenazados de desalojo por la fuerza y la situaciòn es un poco tensa para ellos porque apenas son veinte familias frente a las màs de cien priistas.
Primero se pretende hacer un tiempo de observaciòn para impedir el desalojo y posteriormente construir unos baños secos, una cocina comunal y un espacio para alojar a los campamentistas que vayan de observadores ya que actualmente no hay nada. Aunque todo ello està pendiente de aprobaciòn por la Junta del buen Gobierno del caracol de La Garrucha y eso lleva siempre su tiempo.
El segundo ya estaba aprobado y consistìa en la construcciòn de una caseta de vigilancia en condiciones en el mismo caracol. En ello hemos estado trabajando en las ùltimas semanas.
El tercero es un proyecto para realizar talleres de teatro y clown para los niños en diferentes comunidades, pero aùn no hay fechas fijas para este ùltimo. Mientras tant seguirè subiendo a comunidades a travès de enlace zapatista.
Las comunidades tienen muchas carencias, y pienso que se podria aprovechar mucho màs es tiempo de estancia de los campamentistas para realizar otras trabajos en la comunidad. Supongo que es muy difìcil coordinarlo pero brazos para trabajar como peòn, ayudando en la milpa y conocimientos como para enseñar a sumar o o reliazar talleres de algùn tipo con los niños en las comunidades que no tienen maestro, tenemos todos los que acudimos.
Como enlace o entrada para cercarte a las comunidades me parece muy positivo, pero priorizan el tema jurìdico,y lo hacen de lujo, han sido premiados por ello, y el trabajo de los voluntaros lo tienen como algo secundario. Por eso ahora quiero participar con otras asociaciones que realicen màs trabajo de campo como enlace zapatista, en punto de encuentro dela sociedad civil con los zapatistas para acercarte a las comunidades directamente a travès de los caracoles, sin pasar por Fayba.
En San Cristòbal de las Casas conocì a un grupo de gente que ha montado su propia brigada y trabaja tambièn de manera directa con los caracoles. Para que las juntas de buen gobierno acepten que trabajes directamente sin asociaciones de DDHH ya establecidas de por medio, es necesario que se decanten polìticamente de una manera màs clara. Esto paralos extranjeros no supone mucho problema. Hacemos un trabajo voluntario y en cierta medida gozamos de un estatus "privilegiado" con las autoridades. Dicho de otra manera, no conviene "tocar" al "turismo solidario". Pero los mexicanos que participan en la brigada tiene que tener muchas màs precauiciones.
De momento tenìan programados tres proyectos. EL primero de ellos era en una comunidad nueva muy pequeña, estableciada en tierra recuperada, que apenas cuenta con infraestructuras y a la que le sobran problemas con sus vecinos priistas. Han sido amenazados de desalojo por la fuerza y la situaciòn es un poco tensa para ellos porque apenas son veinte familias frente a las màs de cien priistas.
Primero se pretende hacer un tiempo de observaciòn para impedir el desalojo y posteriormente construir unos baños secos, una cocina comunal y un espacio para alojar a los campamentistas que vayan de observadores ya que actualmente no hay nada. Aunque todo ello està pendiente de aprobaciòn por la Junta del buen Gobierno del caracol de La Garrucha y eso lleva siempre su tiempo.
El segundo ya estaba aprobado y consistìa en la construcciòn de una caseta de vigilancia en condiciones en el mismo caracol. En ello hemos estado trabajando en las ùltimas semanas.
El tercero es un proyecto para realizar talleres de teatro y clown para los niños en diferentes comunidades, pero aùn no hay fechas fijas para este ùltimo. Mientras tant seguirè subiendo a comunidades a travès de enlace zapatista.
Otra Geografìa
En el mundo que està por hacerse, a diferencia de èste y los anteriores, cuya hechura se adjudica a dioses varios, cuando alguien pregunte "quien hizo este mundo", la respuesta serà "Nadie".
Y para adivinar ese mundo y empezar a construirlo, es necesaro ver muy lejos en la geografìa del tiempo.
Quien està arriba es de mira corta y se equivoca cuando confunde un espejo de un largavistas.
Quien està abajo, "Nadie", ni siquiera se para en las puntas de los pies para adivinar lo que sigue.
Porque el largavistas del rebelde ni siquiera sirve para ver unos pasos adelante. No es màs que un caleidoscopio donde las figuras y los colores, còmplices y otros con la luz, no so herramientas de profeta, sino una intuiciòn: el mundo, la historia, la vida, tendrà formas y modos que no conocemos aùn, pero deseamos.
Con su caleidoscopio, el rebelde ve màs lejos que el poderoso con su largavistas digital: ve el mañana.
Subcomandante Insurgente Marcos
Y para adivinar ese mundo y empezar a construirlo, es necesaro ver muy lejos en la geografìa del tiempo.
Quien està arriba es de mira corta y se equivoca cuando confunde un espejo de un largavistas.
Quien està abajo, "Nadie", ni siquiera se para en las puntas de los pies para adivinar lo que sigue.
Porque el largavistas del rebelde ni siquiera sirve para ver unos pasos adelante. No es màs que un caleidoscopio donde las figuras y los colores, còmplices y otros con la luz, no so herramientas de profeta, sino una intuiciòn: el mundo, la historia, la vida, tendrà formas y modos que no conocemos aùn, pero deseamos.
Con su caleidoscopio, el rebelde ve màs lejos que el poderoso con su largavistas digital: ve el mañana.
Subcomandante Insurgente Marcos
lunes, 30 de noviembre de 2009
San Cristobal de las Casas
Algo tiene San Cristobal que engancha. En realidad se parece muy poco a México. Está lleno de extranjeros, instalados y de paso, y eso le da una vida especial a la ciudad. Es un lugar con mucha energía.
Llevo acá dos semanas seguidas y me han pasado tantas cosas...
Volver de la comunidad se me hizo un poco extraño. Ya agarras (aquí tampoco se coge, bueno si, pero en otro sentido) confianza con los compas y es duro marchar. Además al llegar a la Junax había muchíma gente y al principio me costó adaptarme al ritmo. Pero he conocido a un grupo de gente (catalanes la mayoría, estoy dando un curso intensivo) que también estaba por comunidades y además hacen teatro, música, no sé, gente muy creativa. También se alojaban acá las mujeres que vinieron a un encuentro internacional contra el machismo y la violencia y sin saber muy bien como, acabé metido de lleno en en encuentro, tanto en la organización como participando.
Ha sido una experiencia muy positiva. He aprendido mucho. Es increible (y muy duro en ocasiones) escuchar de primera mano las experiencias de mujeres que han sufrido directamente abusos, maltratos o violaciones, y como ahn sabido superarlo y convertir la rabia en una lucha. Y lo peor de todo es la impunidad. En este país solamente se denuncian una de cada tres violaciones y el porcentaje de acusados que termina en la cárcel es mínimo. Hay una especie de grupo entre parte del colectivo de taxistas y policías que actúan a sus anchas. El caso de Ciudad Juárez es mundialmente conocido, pero situaciones parecidas se viven cada día a lo largo del país. Y todo con la complicidad de las autoridades que nada hacen por evitarlo.
Mi participación en la organización se ha limitado a hacer fotos del encuentro y ayudar ne lo que se pudiera, pero no se como me he dejado liar y, junto con el grupo de Catalunya he acabado participando en dos pequeñas obras de teatro, con la temática del machismo y la violencia como telón de fondo. Y reconozco que lo he disfrutado mucho, bueno, durante las actuaciones no, más bien al terminarlas.
La segunda de ellas fue increible. Representabamos un cuento al revés protagonizado por una cecicienta que descubre que su principe azul no es tan perfecto como creía y muchos personajes ibamos apareciendo en escena para desmontar las historias tipicas en clave de humor. Yo fui el hombre de hojalata.
La obra se hizo el día mundial de las mujeres, después de la marcha y en mitad del zócalo que estaba repleto de gente. Casi me da algo de los nervios. Ahora hay gente que me reconoce por la calle, de coña.
No sé, son cosas como estas las que hacen que San Cristobal enganche. Es muy fácil integrarse en la vidilla social de la ciudad. Hay infinidad de actividades sociales y culturales. Al final es casi como un pueblito y después de particpar en alguna de ellas terminas por conocer a gente, que te presenta a otra gente, que te presenta a otra gente...
Eso si, no todo es activismo de cualquier tipo. La mezcla de gente hace que sea una de las ciudades con más marcha de todo el país. Pero ahora ya estoy con ganas de marcharme, de desconectar. Viajando solo tienes muchos momentos para ti, y acá es muy dificil, lo echo de menos. Estoy desenado salir de nuevo para comunidades, de hecho salgo mañana mismo y no sé cuando volveré a comunicarme, asi que aprovecho para despedirme hasta dentro de un par de semanas.
Llevo acá dos semanas seguidas y me han pasado tantas cosas...
Volver de la comunidad se me hizo un poco extraño. Ya agarras (aquí tampoco se coge, bueno si, pero en otro sentido) confianza con los compas y es duro marchar. Además al llegar a la Junax había muchíma gente y al principio me costó adaptarme al ritmo. Pero he conocido a un grupo de gente (catalanes la mayoría, estoy dando un curso intensivo) que también estaba por comunidades y además hacen teatro, música, no sé, gente muy creativa. También se alojaban acá las mujeres que vinieron a un encuentro internacional contra el machismo y la violencia y sin saber muy bien como, acabé metido de lleno en en encuentro, tanto en la organización como participando.
Ha sido una experiencia muy positiva. He aprendido mucho. Es increible (y muy duro en ocasiones) escuchar de primera mano las experiencias de mujeres que han sufrido directamente abusos, maltratos o violaciones, y como ahn sabido superarlo y convertir la rabia en una lucha. Y lo peor de todo es la impunidad. En este país solamente se denuncian una de cada tres violaciones y el porcentaje de acusados que termina en la cárcel es mínimo. Hay una especie de grupo entre parte del colectivo de taxistas y policías que actúan a sus anchas. El caso de Ciudad Juárez es mundialmente conocido, pero situaciones parecidas se viven cada día a lo largo del país. Y todo con la complicidad de las autoridades que nada hacen por evitarlo.
Mi participación en la organización se ha limitado a hacer fotos del encuentro y ayudar ne lo que se pudiera, pero no se como me he dejado liar y, junto con el grupo de Catalunya he acabado participando en dos pequeñas obras de teatro, con la temática del machismo y la violencia como telón de fondo. Y reconozco que lo he disfrutado mucho, bueno, durante las actuaciones no, más bien al terminarlas.
La segunda de ellas fue increible. Representabamos un cuento al revés protagonizado por una cecicienta que descubre que su principe azul no es tan perfecto como creía y muchos personajes ibamos apareciendo en escena para desmontar las historias tipicas en clave de humor. Yo fui el hombre de hojalata.
La obra se hizo el día mundial de las mujeres, después de la marcha y en mitad del zócalo que estaba repleto de gente. Casi me da algo de los nervios. Ahora hay gente que me reconoce por la calle, de coña.
No sé, son cosas como estas las que hacen que San Cristobal enganche. Es muy fácil integrarse en la vidilla social de la ciudad. Hay infinidad de actividades sociales y culturales. Al final es casi como un pueblito y después de particpar en alguna de ellas terminas por conocer a gente, que te presenta a otra gente, que te presenta a otra gente...
Eso si, no todo es activismo de cualquier tipo. La mezcla de gente hace que sea una de las ciudades con más marcha de todo el país. Pero ahora ya estoy con ganas de marcharme, de desconectar. Viajando solo tienes muchos momentos para ti, y acá es muy dificil, lo echo de menos. Estoy desenado salir de nuevo para comunidades, de hecho salgo mañana mismo y no sé cuando volveré a comunicarme, asi que aprovecho para despedirme hasta dentro de un par de semanas.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Velatorio en México
Marché para Nicolás Ruiz con una extraña mezcla de sensaciones. Por una parte estaba sorprendido y emocionado con la decisión de la comunidad. Y por otro lado estaba bastante nervioso.
La vida en Cruztón es bastante tranquila y yo no sabía como debía comportarme en caso de que ocurriera algo inesperado. Además, tampoco sabía que era lo que iba a encontrarme allá, ni cual era el papel que me tocaba.
Cuando nos dejó el cohe, bajamos por una pequeña calle de arena hacia una casa humilde, hecha de adobe, con bastante gente en el exterior.
Poco a poco fui retrasandome del grupo. Sentía que estaba allí para acompañarlos y que no debía participar. Sin embargo, cuando ya me disponía a apartarme del todo del grupo y quedarme fuera, la señora más mayor de los que fuimos me tomó del brazo, sonriente, y me "obligó" a entrar con el grupo.
En la primera habitación se encontraba el ataud abierto, y varias personas sentadas en silencio junto a las paredes. Era la primera vez que veía una persona muerta y me sorprendió que apenas me impactara. Supongo que la cosa cambia mucho cuando conoces a esa persona.
En seguida apareció Rubén, al que apenas conocía de vista de los dos días que pasé por la Frayba. Uno a uno fuimos saludando y dandole el pésame. Estaba sorprendido y muy emocionado, pero estaba sonriendo.
Después saludamos a su padre, visiblemente más afectado. Cuando llegó mi turno yo no sabía que decir a aquel hombre mayor y triste que veía por primera vez en mi vida y él, no sé si percatándose de mi indecisión, me abrazó y me dijo. "Hoy es un día triste porque mi señora se marchó para siempre, pero que estén todos ustedes acá hace que todo sea más alegre".
Tuve que contenerme y tragar saliva dos veces para que para no dejar escapar una sola lágrima, algo que no hacía nadie en toda la casa.
Nos acompañaron hasta el interios de la casa y fue como trasladarse a otro mundo. Había más de cuarenta personas entre la sala y el patio afanadas en diferentes labores con una actividad sorprendente.
Habían matado una vaca y sobre una enorme mesa despedazaban al animal ya despellejado. Se notaba un fuerte olor a carne cruda y en cubo descansaba la cabeza sanguinolenta del animal.
Algunos hombres partían los huesos del animal con ruidosos golpes de cuchillo mientras que el resto descansaban en sillas alrededor de la habitación. Las mujeres preparaban un guiso enorme al que iban añadiendo los trozos de carne ya preparados. Otras preparaban dulces, café, aguas de frutas, tortillas de maiz y botanas (tapas, aperitivos) con las tripas fritas de la vaca.
La gente conversaba alegremente e incluso se podían esuchar algunas risas de vez en cuando.
Nos sentaron a los recién llegados en una mesa y nada más ubicarme se me acercó un hombre mayor y me ofreció ana botella pequeña de agua mineral. En un principio la rechacé, pero notaba las miradas de los demás y finalmente acepté echar un trago. No era agua sino posh, un aguardiente casero de caña que toman por acá, y que es muy tradicional en los velatorios.
Muchos sonrieron al ver mi cara de sorpresa y cuando me fijé en los hombre sentados, noté que muchos de ellos estaban medio borrachos.
Al poco de sentarnos trajeron agua de frutas para todos y tortillas de maiz, y poco a poco nos fueron sirviendo a cada uno un plato del guiso de verduras con la carne. Algunos devoraban el plato con ansia y pensé que igual hacía meses, o quizá más tiempo, que no tenían la oportunidad de comer un plato así. La verdad es que estaba buenísimo.
En cierto modo me sentía algo culpable, pero me parecía fuera de lugar rechazar todo lo que me ofrecían, a pesar de que ya había comido algo antes de salir de Cruztón.
Cuando terminamos de cenar las mujeres de la comunidad se unieron al resto de mujeres para ayudar a recoger y seguir preparando cosas. Los hombres salimos fuera de la casa.
Me encontré con más trabajadores de la Frayba que habían llegado desde San Cristóbal ( a unas tres horas y media de camino) y charlé un rato con ellos, aqune en seguida se marcharon de nuevo a sus casas.
Nos sentamos todos en la acera. Había un chingo de gente y periodicamente iban ofreciendo café, panecillos dulce, botanas de tripas fritas con tortillas de maiz, cigarrillos, más café...
De vez en cuando, las mujeres cesaban su actividad y se juntaban en la primera habitación junto al ataud a rezar en voz alta y cantar oraciones, mientras que por la perta de atrás, también de vez en cuando, sacaban a algún hombre completamente borracho por el posh.
Ofrecían la bebida constantemente, pero la mayoría de los mimebros de la comunidad la rechazaban y yo hice lo mismo.
El resto de la noche la pasamos en la calle platicando. Algunos compas iban quedandose dormidos en el suelo y, según pasaban las horas, muchos de los allí presentes iban mezclando los gritos con risas y llantos, provocados por el exceso de alcohol.
Antes del amanecer nos depedimos de Rubén y regresamos de nuevo a Cruztón.
Al día siguiente note que había crecido una complicidad especial con los miembros de la comunidad. Los que fueron allá, recordaban conmigo las anécdotas de la noche, especialmente de los borrachos, y los que no habían podido ir me hacían preguntas sobre la comida, mi experiencia con el posh etc...
Dormí apenas un par de horas, y todos se preocupaban por mi, por si había descansado etc... Cuando pregunté a varios de ellospor lo mismo, descubrí que la mayoría apenas se había acostado y temprano salieron a trabajar su milpa etc..
Seguramente repita esto muchas veces pero dudo que pueda olvidarme de ese día.
La vida en Cruztón es bastante tranquila y yo no sabía como debía comportarme en caso de que ocurriera algo inesperado. Además, tampoco sabía que era lo que iba a encontrarme allá, ni cual era el papel que me tocaba.
Cuando nos dejó el cohe, bajamos por una pequeña calle de arena hacia una casa humilde, hecha de adobe, con bastante gente en el exterior.
Poco a poco fui retrasandome del grupo. Sentía que estaba allí para acompañarlos y que no debía participar. Sin embargo, cuando ya me disponía a apartarme del todo del grupo y quedarme fuera, la señora más mayor de los que fuimos me tomó del brazo, sonriente, y me "obligó" a entrar con el grupo.
En la primera habitación se encontraba el ataud abierto, y varias personas sentadas en silencio junto a las paredes. Era la primera vez que veía una persona muerta y me sorprendió que apenas me impactara. Supongo que la cosa cambia mucho cuando conoces a esa persona.
En seguida apareció Rubén, al que apenas conocía de vista de los dos días que pasé por la Frayba. Uno a uno fuimos saludando y dandole el pésame. Estaba sorprendido y muy emocionado, pero estaba sonriendo.
Después saludamos a su padre, visiblemente más afectado. Cuando llegó mi turno yo no sabía que decir a aquel hombre mayor y triste que veía por primera vez en mi vida y él, no sé si percatándose de mi indecisión, me abrazó y me dijo. "Hoy es un día triste porque mi señora se marchó para siempre, pero que estén todos ustedes acá hace que todo sea más alegre".
Tuve que contenerme y tragar saliva dos veces para que para no dejar escapar una sola lágrima, algo que no hacía nadie en toda la casa.
Nos acompañaron hasta el interios de la casa y fue como trasladarse a otro mundo. Había más de cuarenta personas entre la sala y el patio afanadas en diferentes labores con una actividad sorprendente.
Habían matado una vaca y sobre una enorme mesa despedazaban al animal ya despellejado. Se notaba un fuerte olor a carne cruda y en cubo descansaba la cabeza sanguinolenta del animal.
Algunos hombres partían los huesos del animal con ruidosos golpes de cuchillo mientras que el resto descansaban en sillas alrededor de la habitación. Las mujeres preparaban un guiso enorme al que iban añadiendo los trozos de carne ya preparados. Otras preparaban dulces, café, aguas de frutas, tortillas de maiz y botanas (tapas, aperitivos) con las tripas fritas de la vaca.
La gente conversaba alegremente e incluso se podían esuchar algunas risas de vez en cuando.
Nos sentaron a los recién llegados en una mesa y nada más ubicarme se me acercó un hombre mayor y me ofreció ana botella pequeña de agua mineral. En un principio la rechacé, pero notaba las miradas de los demás y finalmente acepté echar un trago. No era agua sino posh, un aguardiente casero de caña que toman por acá, y que es muy tradicional en los velatorios.
Muchos sonrieron al ver mi cara de sorpresa y cuando me fijé en los hombre sentados, noté que muchos de ellos estaban medio borrachos.
Al poco de sentarnos trajeron agua de frutas para todos y tortillas de maiz, y poco a poco nos fueron sirviendo a cada uno un plato del guiso de verduras con la carne. Algunos devoraban el plato con ansia y pensé que igual hacía meses, o quizá más tiempo, que no tenían la oportunidad de comer un plato así. La verdad es que estaba buenísimo.
En cierto modo me sentía algo culpable, pero me parecía fuera de lugar rechazar todo lo que me ofrecían, a pesar de que ya había comido algo antes de salir de Cruztón.
Cuando terminamos de cenar las mujeres de la comunidad se unieron al resto de mujeres para ayudar a recoger y seguir preparando cosas. Los hombres salimos fuera de la casa.
Me encontré con más trabajadores de la Frayba que habían llegado desde San Cristóbal ( a unas tres horas y media de camino) y charlé un rato con ellos, aqune en seguida se marcharon de nuevo a sus casas.
Nos sentamos todos en la acera. Había un chingo de gente y periodicamente iban ofreciendo café, panecillos dulce, botanas de tripas fritas con tortillas de maiz, cigarrillos, más café...
De vez en cuando, las mujeres cesaban su actividad y se juntaban en la primera habitación junto al ataud a rezar en voz alta y cantar oraciones, mientras que por la perta de atrás, también de vez en cuando, sacaban a algún hombre completamente borracho por el posh.
Ofrecían la bebida constantemente, pero la mayoría de los mimebros de la comunidad la rechazaban y yo hice lo mismo.
El resto de la noche la pasamos en la calle platicando. Algunos compas iban quedandose dormidos en el suelo y, según pasaban las horas, muchos de los allí presentes iban mezclando los gritos con risas y llantos, provocados por el exceso de alcohol.
Antes del amanecer nos depedimos de Rubén y regresamos de nuevo a Cruztón.
Al día siguiente note que había crecido una complicidad especial con los miembros de la comunidad. Los que fueron allá, recordaban conmigo las anécdotas de la noche, especialmente de los borrachos, y los que no habían podido ir me hacían preguntas sobre la comida, mi experiencia con el posh etc...
Dormí apenas un par de horas, y todos se preocupaban por mi, por si había descansado etc... Cuando pregunté a varios de ellospor lo mismo, descubrí que la mayoría apenas se había acostado y temprano salieron a trabajar su milpa etc..
Seguramente repita esto muchas veces pero dudo que pueda olvidarme de ese día.
SOLIDARIDAD
La noche más linda que pasé en Cruztón, con el cielo despejado e inundado de estrellas, se vió interrumpida por una triste noticia llegada desde San Cristobal de las Casas. La mamá del licenciado Rubén, un hombre algo mayor que yo que trabaja hace años en la Frayba y que ayudó a la comunidad en sus demandas, había fallecido esa misma tarde.
Hubo una pequeña reunión en la que se comunicó el suceso a todos los miembros de la comunidad, y de inmediato los compas decidieron que tenían que apoyarle, como tantas otras veces la Frayba había hecho por ellos.
Cada familia aportaría lo que pudiera. No hablamos de dinero. Acá la gente apenas maneja moneda. Sus únicos ingresos proceden del maiz y el frijol que les sobra después del consumo de sus familias, que venden en los mercados de las comunidades cercanas. El resto de los cultivos, verduras, frutas,café, etc... son pequeños y están dedicados unicamente al propio consumo.
En poco más de media hora juntaron tres sacos de 50 kilos cada uno. El primero con maiz, el segundo con frijol, y un tercero con café, azúcar, arroz...y otras pequeñas cantidades de diferentes productos.
La familia de Rubénn vive en Nicolás Ruiz, municipio libre zapatista (al margen del Gobierno), a una hora aproximada de camino en coche, pero ninguno de los compas tiene.
Hablaron con una familia priista de la comunidad que tiene una pick-up grande para salir de inmediato y acordaron con él endeudarse por el trayecto de ida y vuelta. Doscientos pesos, poco más de diez euros.
Excluyendo a los compas que tenían turno de guardia en la noche y los que tienen hijos muy pequeños, dieciseis personas (hombres y mujeres) se ofrecieron para ir al velatorio, incluido el agente municipal y otros tres compas más que como dicen acá en tono de broma llevan premio gordo, tienen orden de aprensión pendiente.
Hablé con el agente municipal y me ofrecí a acompañar al grupo. Agradeció y aceptó mi ofrecimiento. Sin embargo, cuando quise pagar el transporte cambió el gesto, y después de reunirse en privado con la comisión, rechayaron mi propuesta. No fue sino dos días después y tras mi insintecia, cuando permitieron que saldara su deuda con el conductor.
Tanto el la Plata, como en la Frayba, insinten mucho en que los voluntarios no llevemos regalos ni, por supuesto, demos dinero a la comunidad, para que no se asocie a los observadores con ello, pero hay momentos en los que, personalmente, se me hace imposible cumplir con esa norma.
Por este motivo acordé con la comisión que tanto los otros voluntarios, como la Frayba y el resto de la comunidad, no supieran nada de esto.
La última parte creo que no la cumplieron. Aunque nadie me dijo nada al respecto, no me fue difícil reconocer tímidas miradas de profundo agradecimiento en mucha gente.
Llegamos a la casa poco después de las diez, y no se me olvidará la cara de Rubén cuando vió aparecer a los representantes de la comunidad ocn todo lo reunido.
Permanecimos allá hasta el amanecer. La experiencia de estar en un velatorio en México, y supongo que será parecido en muchas partes de latinoamérica, merece un capítulo aparte.
Encabezando la columna derecha de la página puse una cita de Galeano que habla de la diferencia entre caridad y solidaridad. Yo todavía no he encontrado una palabra para describir aquel gesto de la comunidad. Tanto la aportación material como la exposición de los compas. Aún me emociono al recordarlo.
Hubo una pequeña reunión en la que se comunicó el suceso a todos los miembros de la comunidad, y de inmediato los compas decidieron que tenían que apoyarle, como tantas otras veces la Frayba había hecho por ellos.
Cada familia aportaría lo que pudiera. No hablamos de dinero. Acá la gente apenas maneja moneda. Sus únicos ingresos proceden del maiz y el frijol que les sobra después del consumo de sus familias, que venden en los mercados de las comunidades cercanas. El resto de los cultivos, verduras, frutas,café, etc... son pequeños y están dedicados unicamente al propio consumo.
En poco más de media hora juntaron tres sacos de 50 kilos cada uno. El primero con maiz, el segundo con frijol, y un tercero con café, azúcar, arroz...y otras pequeñas cantidades de diferentes productos.
La familia de Rubénn vive en Nicolás Ruiz, municipio libre zapatista (al margen del Gobierno), a una hora aproximada de camino en coche, pero ninguno de los compas tiene.
Hablaron con una familia priista de la comunidad que tiene una pick-up grande para salir de inmediato y acordaron con él endeudarse por el trayecto de ida y vuelta. Doscientos pesos, poco más de diez euros.
Excluyendo a los compas que tenían turno de guardia en la noche y los que tienen hijos muy pequeños, dieciseis personas (hombres y mujeres) se ofrecieron para ir al velatorio, incluido el agente municipal y otros tres compas más que como dicen acá en tono de broma llevan premio gordo, tienen orden de aprensión pendiente.
Hablé con el agente municipal y me ofrecí a acompañar al grupo. Agradeció y aceptó mi ofrecimiento. Sin embargo, cuando quise pagar el transporte cambió el gesto, y después de reunirse en privado con la comisión, rechayaron mi propuesta. No fue sino dos días después y tras mi insintecia, cuando permitieron que saldara su deuda con el conductor.
Tanto el la Plata, como en la Frayba, insinten mucho en que los voluntarios no llevemos regalos ni, por supuesto, demos dinero a la comunidad, para que no se asocie a los observadores con ello, pero hay momentos en los que, personalmente, se me hace imposible cumplir con esa norma.
Por este motivo acordé con la comisión que tanto los otros voluntarios, como la Frayba y el resto de la comunidad, no supieran nada de esto.
La última parte creo que no la cumplieron. Aunque nadie me dijo nada al respecto, no me fue difícil reconocer tímidas miradas de profundo agradecimiento en mucha gente.
Llegamos a la casa poco después de las diez, y no se me olvidará la cara de Rubén cuando vió aparecer a los representantes de la comunidad ocn todo lo reunido.
Permanecimos allá hasta el amanecer. La experiencia de estar en un velatorio en México, y supongo que será parecido en muchas partes de latinoamérica, merece un capítulo aparte.
Encabezando la columna derecha de la página puse una cita de Galeano que habla de la diferencia entre caridad y solidaridad. Yo todavía no he encontrado una palabra para describir aquel gesto de la comunidad. Tanto la aportación material como la exposición de los compas. Aún me emociono al recordarlo.
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